En el trópico australiano

Antes de llegar a Australia no tuve la oportunidad de leer el fantástico libro de Brian Bryson, En las Antípodas, dedicado a este continente. Si algún día se os ocurre pasaros por allí, cosa que deberíamos hacer todos al menos una vez en la vida, es muy recomendable leerlo antes. Es irónico y divertido, y os dará muchas pistas que os servirán para entender el país y a los australianos. Y sabréis lo que os espera en Darwin, el primer sitio sobre el que pisamos suelo en Australia.

Nunca habríamos reparado en Darwin si no fuera porque desde Bali se encuentran chollos para volar hasta allí. Es un destino muy popular entre los australianos porque tiene un clima tropical todo el año y suelen ir allí de vacaciones locas. Decidimos que una vez dentro del continente podríamos buscar una granja cercana para trabajar de voluntarias y movernos  por allí, quizás acercarnos al centro, a Alice Springs y a la montaña sagrada de Uluru, pero no encontramos nada. Las granjas por el Territorio Norte no necesitaban a nadie y una vez allí nos dimos cuenta de nuestra ignorancia sobre la inmensidad del país. Las distancias son realmente enormes y lleva días viajar de unas ciudades a otras en tren o autobús. Así que decidimos buscar trabajo en Sydney y pasar tres días en Darwin con Celia, una amiga que estaba en un congreso en Melbourne y se venía a pasar con nosotros el fin de semana.

Llegamos muy tarde al albergue. Compartimos taxi desde el aeropuerto con un chico estadounidense, un alemán y un australiano que nunca había visto a un español. Cuando nos preguntó de dónde éramos se quedó perplejo mirándonos y no dejaba de repetir: “¡Guau! Es la primera vez que me cruzo con españoles. No he visto nunca ninguno por aquí. Y en otras partes de Australia también es raro ¡Guau! “.  Me sentí como si estuviéramos viendo por primera vez un animal exótico de la fauna australiana, solo que esta vez el animal exótico éramos nosotras.

En el albergue enseguida nos encontramos con Celia y nos preparamos para salir a cenar algo. Pronto nos dimos cuenta, con una gran decepción, que la calle principal (no parecía que hubiese muchas más calles en realidad) era una sucesión de discotecas, bares ruidosos y hoteles feos. Los bares y las calles estaban llenos de chicos en su mayoría muy tatuados y muy borrachos, y chicas muy arregladas y muy borrachas también. Esa no era la Australia que habíamos imaginado. Después de cenar volvíamos hacia el albergue cuando vimos un lugar donde parecía haber un ambiente tranquilo y agradable, con música en vivo, y decidimos entrar a tomar algo. La decisión no pudo ser más acertada. Tomamos una cerveza y al poco rato estábamos bailando al son de la música con un grupo de chicos muy simpáticos que resultaron ser militares de Nueva Zelanda. Al parecer estaban allí haciendo unas prácticas y a conocer a sus colegas Australianos. Uno de ellos, un chaval muy agradable que era igualito al actor Matt Damon, nos contó maravillas de su tierra y nos dejó con unas ganas terribles de visitar su país.

Al día siguiente, partimos en un coche alquilado rumbo al Parque de Litchfield, a unos 130 km al sudeste de Darwin. El parque estuvo habitado por aborígenes durante miles de años pero ya no queda ninguno por allí. Como en el resto de Australia, los aborígenes han quedado confinados en unas cuantas reservas. Los pocos que viven en las ciudades, como en Darwin, se pasean por las calles como momias deambulando sin rumbo y con la mirada perdida. Dicen que no se han adaptado a la sociedad. Lo que está claro es que tienen un gran problema con su integración y que a los australianos les incomoda mucho hablar sobre este tema. No se les ve en las tiendas, ni en correos ni trabajando en ningún otro lugar. Para los turistas ni existen si no fuera porque a veces los encuentras tirados en las calles. Bill Bryson cuenta cosas muy interesantes sobre ellos en su libro, que ha ido averiguando en sus viajes por el país.

Litchfield es un destino muy popular para los turistas que van a pasar el fin de semana a bañarse en las bonitas cascadas y pozas del parque, cuando no hay cocodrilos, porque hay épocas del año que te saltan a la yugular cuanto menos te lo esperas. Hacía un calor insoportable y los pocos árboles y hierbajos del parque por donde pasábamos parecían totalmente secos.  Pero al llegar a las cascadas la naturaleza cambiaba, se volvía verde y refrescante y lo pasamos en grande chapoteando bajo el agua. Por la noche dormimos en una cabaña en un albergue muy bonito cerca de la entrada del parque y al día siguiente visitamos otras cascadas y unas termiteras gigantes a lo largo del camino. Volvimos a la ciudad muy contentas pero con pena de que Celia tuviese que coger el avión de vuelta a Melbourne esa misma noche.

ESP= ENG=

Nuria y Celia en una de las minicascadas del parque

ESP=  ENG=

Muchas familias se acercan a pasar el fin de semana

ESP= ENG=

Atardecer en el parque de Litchfield

El último día en Darwin lo pasamos visitando el centro histórico. Cuando conseguimos un mapa y vimos que aquella calle-ciudad tenía un centro histórico nos lanzamos a explorarlo. Fue una aventura interesante; primero descubrimos que la ciudad tenía más de una calle y que había vida más allá de los garitos nocturnos: tiendas, algún supermercado e incluso vimos un colegio. Parecía muy diferente a lo que habíamos visto la noche anterior. Y constatamos que gran parte del llamado casco histórico son cuatro muros que sobrevivieron los desastres del último siglo. Caminando hacia el mar llegamos a la zona del puerto donde encontramos restaurantes, tiendas, un parque con una laguna artificial lleno de gente tomando el sol y un muelle. Al parecer el mar es muy peligroso y está lleno de tiburones por lo que la gente va a bañarse a la laguna.

ESP= ENG=

Christ Church, inglesia anglicana reconstruida en 1976 después de que el ciclón Tracy destruyera la original

ESP= ENG=

Escultura de un Mokuy, un espíritu según la creencia del pueblo Yolngu. Obra del artista Nawurapu Wunungmurra

ESP= ENG=

Exposición de fotografía en las ruinas del ayuntamiento

ESP= ENG=

A caminar

ESP= ENG=

Vista del puerto y la laguna artificial

ESP= ENG=

¡Que vienen los cocos!

ESP= ENG=

Uno de los agradables restaurantes del puerto

ESP= ENG=

Pasarela del muelle

ESP=  ENG=

El muelle

Darwin es una ciudad de la que nadie conoce casi nada pero que tiene una historia reciente interesante. Ha sido destruida en dos ocasiones en los últimos sesenta años. El 19 de febrero de 1942, casi dos semanas después de que los japoneses atacaran Pearl Harbour, fue bombardeada también por sorpresa por el mismo batallón. Según la información que leímos en el muelle, en el primero de los dos ataques cayeron más bombas que en el de Pearl Harbour y también se hundieron más barcos. Murieron más de 240 personas y la ciudad quedó destruida en su mayor parte.

Pocos años después, en 1974, el ciclón Tracy golpeó sus costas matando a 74 personas y destruyendo el 70% de los edificios de la ciudad. Hubo que evacuar a unas 30.000 personas. Este ha sido el peor desastre natural que se ha vivido en Australia. Es mucha destrucción en tan pocos años.

Después de empaparnos de tanta historia y sudando la gota gorda volvimos al albergue con un solo objetivo en mente: tirarnos a la piscina. Creo que nunca he disfrutado más un baño que en aquella charquita aquel día.

ESP=  ENG=

Placa que recuerda el bombardeo de Darwin por los japoneses en 1942

ESP= ENG=

Vista del mar en el enorme puerto natural de la ciudad

Advertisements

Y llegamos a Bali

Al inicio de este viaje nunca pensé que llegaríamos  a un sitio tan popular como Bali, isla que uno sólo menciona en sueños que no suelen hacerse realidad. Pues allí estábamos, después de una travesía de 3 horas en el ferry local.

Llegamos a Padang Bay, un pueblo chiquito situado en una bahía al este de la isla. Es popular porque desde aquí se cogen los barcos que llegan a las famosas y turísticas islas Gilli. Comparado con Lombok, Bali es el paraíso del guiri: sólo nos cruzábamos con extranjeros que estaban allí para bucear o de camino a cualquier otra parte de Indonesia.

ESP= ENG=

Templo en la playa de Padang Bay

ESP= ENG=

Una de las calles del pueblo

ESP= ENG=

Niños jugando en la calle

ESP=  ENG=

Playa de Padang Bay

ESP= ENG=

La constelación de la Cruz del Sur: ya estamos en el Hemisferio Sur

La búsqueda de posada fue un poco penosa. Pasamos por dos sitios distintos antes de dar con nuestro pequeño paraíso: la pensión Celangi, un hostal que lleva una familia encantadora y que sirve unos desayunos copiosos en una terraza con vistas al mar.

ESP= ENG=

Habitación del primer hotel.

ESP= ENG=

Vista desde la terraza del Hostal Celangi

Al contrario que Lombok, que es una isla de mayoría musulmana, Bali es una isla  donde la religión principal es el hinduismo. Es un hinduismo un poco especial porque mezcla las creencias hinduistas y animistas con el culto budista. Por eso es muy común encontrarte con pequeños templos dentro de las casas, en medio de la calle o al lado del mar, donde se venera a distintas deidades. Cada mañana las mujeres preparan pequeñas ofrendas con hojas de plátano que contienen flores y arroz. Además, encienden incienso y perfuman las casa con distintos aromas así que, pases por donde pases, te encuentras estancias y calles decoradas con mil colores y olores muy intensos.

ESP= ENG=

Ofrendas en las calles

ESP=  ENG=

Mujeres poniendo ofrendas en el templo

En Padang Bay hay una cala que se llama “Blue Lagoon”. Tiene aguas transparentes color turquesa y se pueden ver todo tipo de peces, mantas rayas y corales. Y eso sólo con las gafas de buceo. Tras pasar la mañana en la playa solíamos ir a un restaurante  cercano donde daban de comer muy bien. El curry de pescado y un plato local llamado “Gado Gado” eran nuestros platos preferidos. Este último consiste en una mezcla de verduras aliñadas con una salsa de cacahuetes medio dulzona.

ESP= ENG=

Blue Lagoon

ESP=  ENG=

Nuestro restaurante favorito

Al lado de la Blue Lagoon hay un templo hinduista con vistas al mar. Vimos a mucha gente muy arregladita dirigirse hacia allá y nos fuimos detrás. Llegamos a la zona de oración donde había un altar adornado con flores y arroz  y varias estatuas de santos. El encargado del templo ofrecía agua y arroz a los dioses y después oficiaba una pequeña ceremonia para los fieles allí congregados. Nos dejo entrar a verla sin ningún problema y al final nos regaló una flor a cada una.

ESP= ENG=

Adornos del templo

ESP= ENG=

Templo en Bali

ESP= ENG=

Detalle del altar

ESP= ENG=

Detalle del balcón del templo

ESP=  ENG=

Templo sobre el mar

ESP= ENG=

Ceremonia religiosa

El último día en Bali lo empleamos en visitar uno de los bonitos palacios sobre el agua que hay en la costa y el pueblito de Tenganan. El primero es una construcción de mediados del siglo veinte que ha albergado a distintos príncipes balineses y a toda su prole (la poligamia es lo que tiene) y que ahora es una atracción turística. Tiene unos jardines espectaculares y es el lugar perfecto para relajarse. Por otro lado, el pueblito de Tenganan  es famoso por sus artesanos, que dibujan motivos balineses en tablillas de madera y confeccionan pashminas tejiendo en telares antiguos.

ESP=  ENG=

En el tuk-tuk recorriendo la isla

ESP= ENG=

Paisaje de la isla

ESP=  ENG=

Cerca de Padang Bay

ESP= ENG=

Palacio del agua de Ujung

ESP= ENG=

ESP= ENG=

ESP= ENG=

ESP= ENG=

Antes de entrar al pueblo decidimos almorzar algo rápido. No encontrábamos ningún restaurante ni puesto callejero, así que preguntamos a una mujer que estaba vendiendo en la calle si sabía donde se podía comer un arroz. Ella, toda resuelta, dijo: ¡pues en mi casa! Y sin darnos cuenta, mientras se reía a carcajadas, nos subió en su moto y nos llevó a su humilde morada en medio de la selva. Allí empezó a sacar todo tipo de preparados caseros que guardaba en bolsitas de plástico. Mientras comíamos nos enseñó fotos de su familia. La comida estaba buenísima y, la verdad, fue uno de los mejores momentos del día. Después nos volvió a subir en la moto y nos dejo a la entrada del pueblo de artesanos.

ESP= ENG=

ESP=  ENG=

ESP= ENG=

De vuelta al pueblito después de comer en la selva

El pueblo de Tenganan es muy pintoresco. Hay gallos con las plumas teñidas de colores muy intensos (rosas, azules, amarillos) y gente que está dibujando y tejiendo por todas partes. Conocimos a un carpintero que diseñaba muebles espectaculares. Se nos pasó el tiempo tan rápido que perdimos el último tuk-tuk que salía hacia Padang Bay, así que no nos quedó otra que hacer autostop para que nos acercaran. Tuvimos suerte y un par de señores que iban a un templo cercano nos acercaron por el precio del tuk-tuk. Así, tan contentas en la parte de atrás de una furgoneta regresamos al hotel.

ESP= ENG=

Casas típicas de Tenganan

ESP= ENG=

ESP= ENG=

ESP= ENG=

Gallos pintados de colores por diversión

ESP=  ENG=

Interior de la casa de un artesano de la madera

ESP=  ENG=

Tenganan

ESP= ENG=

ESP= ENG=

A la salida del pueblo

ESP= ENG=

De vuelta a Padang Bay en la parte trasera de la furgoneta

Xi’an, nuestra puerta a Oriente

El primer fin de semana que tuvimos libre en la granja aprovechamos para ir a conocer la ciudad. Antes de salir, les pedimos a los chicos que nos indicasen cómo llegar al centro y nos dibujaron un mapita con el itinerario, las paradas de los autobuses y el texto en chino para que pudiésemos llevarlo allí donde fuéramos. Al despedirnos nos desearon suerte con unas grandes carcajadas.

Nuestro primer contacto con el mundo exterior fue como entrar por una puerta a otro planeta: nos sentíamos auténticas extraterrestres.

Como aquello era un pueblito y al fin y al cabo todo el mundo se conoce, la gente se paraba a saludarnos y a preguntarnos cosas que, por supuesto, no entendíamos, así que todos acabábamos riéndonos. Desde que pusimos el pie en la calle nos embargó esa sensación de simpatía y curiosidad de la gente que experimentaríamos durante todo el viaje en China.

En frente de la parada del autobús encontramos por primera vez al vendedor de sandías, y a su hijo clónico, que se pasaba el día allí sentado en su sofacito vendiendo las sandías más sabrosas que recordamos y que nos entretenía mientras esperábamos.

ESP= ENG=

ESP=  ENG=

Nuestro amigo el vendedor de sandías

En vez de un autobús llegó una furgoneta que se paró delante de nosotras y por la ventanilla el conductor nos preguntó algo. Le enseñamos nuestro cuadernito con las instrucciones, a él y a los demás pasajeros, y nos dijeron que entráramos. Al final del camino teníamos que bajarnos y coger otro autobús pero para nuestra sorpresa en vez de dejarnos en la parada final el amable conductor nos llevó a la entrada del metro. No entendimos por qué hasta que dedujimos después que era mucho mejor para ir al centro de la ciudad.

El metro en Xian y otras ciudades chinas es una maravilla: moderno, bien señalizado, limpio y rápido (aunque las señales en inglés son ininteligibles). Además, los chinos son increíblemente eficientes. En una ocasión, se nos quedó atascado el dinero en una máquina donde se compran los billetes. Por señas pedimos ayuda a una de las chicas que estaban en la entrada. Inmediatamente pulsó un botón rojo que tenía a su derecha y desde el lado opuesto de la estación salió como de la nada un hombrecito con un mono gris y una llave que abrió la máquina, nos dio el dinero y nos dijo donde cambiar moneda. En apenas tres minutos y sin darnos cuenta resolvieron el problema. Nos pareció que era una broma y que nos estaban grabando con una cámara oculta y después lo publicitarían en la tele. En varias ocasiones pudimos comprobar su eficacia y buena organización, es realmente sorprendente.

ESP=  ENG=

Xian es una ciudad con mucho encanto, a pesar de los cerca de 40 ºC que tuvimos que soportar. Por cierto, el clima nos recordó mucho al de Madrid, muy seco, con inviernos fríos y veranos que achicharran. En el centro de la ciudad antigua visitamos dos de los monumentos más emblemáticos: la torre de la campana y la del tambor. Como en muchas otras ciudades chinas, estas torres se utilizaban en la antigüedad para señalar las horas y el comienzo y el final del día. Excepto la base, que es de piedra, las torres son unas bonitas estructuras de madera pintada de vivos colores construidas en el siglo XIV. Dentro hay sendos museos con instrumentos musicales y cada cierto tiempo se hacen representaciones de música y danza tradicional para los turistas.

ESP= ENG=

Torre de la campana vista desde la torre del tambor

ESP= ENG=

ESP= ENG=

Ratoncillo milenario en el museo de la torre

ESP= ENG=

Torre del tambor

ESP= ENG=

Artesonado del techo en el interior de la torre de la campana

ESP= ENG=

ESP= ENG=

Espectáculo musical en el interior de la torre

ESP= ENG= ESP=  ENG=

Detrás de la torre del tambor hay una zona de callecitas con tiendas, almacenes, restaurantes locales y puestos de comida y frutos secos. El sitio es pura alegría. Está lleno de gente y es un placer callejear e intentar adivinar lo que ves: dulces, guisos, noodles, pinchos de carne y miles de cosas más. ¡Dan ganas de probarlo todo! A la hora de la comida elegimos un restaurante que tenía unas mesitas donde había muchos chinos. El menú y todos los carteles estaban en chino así que elegimos a dedo lo que veíamos en los platos de otros comensales y en el mostrador de la calle. Tuvimos mucha suerte porque entre otras cosas y sin saberlo probamos uno de los platos más típicos de Xian, el Yang Rou Pao Mo, una sopa de cordero a la que se le añaden trocitos de pan. Además, tomamos tallarines de patata riquísimos con verduras y pinchos de cerdo a la brasa. Todo por cinco euros las dos. Una cosa que nos ha sorprendido gratamente desde Nepal hasta ahora es que en todas partes se puede comer por muy poco en los restaurantes locales, entre 2 y 5 euros por comida para las dos.

Como ya sabéis no llevamos guía y no queremos saber mucho de los sitios a donde vamos hasta que llegamos, así que todo lo que vamos conociendo es a través de la gente que encontramos. Es una delicia entrar y descubrir la gastronomía a través de los lugareños. Nos encanta y, además, nos reímos mucho.

ESP= ENG=

ESP= ENG=

ESP= ENG=

ESP= ENG=

ESP= ENG=

Todo muy clarito

ESP= ENG=

Muy cerca de esta zona está la Gran Mezquita de Xian y el barrio musulmán. Sí, hay musulmanes chinos, los Han, un grupo numeroso que llegó en el siglo VII a través de la Ruta de la Seda. Por su situación estratégica, Chang’an, la antigua ciudad de Xi’an, se convirtió en el punto de inicio y final de esta mítica ruta. Aquí llegaban las caravanas de camellos con las mercancías con destino a Occidente.

No pudimos visitar esta mezquita pero sí una más pequeña cercana que también es una verdadera belleza. El estilo arquitectónico mezcla elementos chinos e islámicos y es impresionante.

Después de visitar la mezquita disfrutamos de lo lindo perdiéndonos en las callejuelas aledañas del barrio musulmán, repletas de puestos de comida y gente por todas partes. Da la impresión de que allí se detuvo el tiempo porque sigue conservando esa riqueza de productos y gentes que debe haber existido cuando era parada obligatoria en la Ruta de la Seda.

Xian nos dejó muy buen sabor de boca y muchas ganas de volver.

ESP= ENG=

Mezquita

ESP= ENG=

Interior de la mezquita

ESP= ENG=

ESP= ENG=

Interior de la mezquita

ESP= ENG=

ESP= ENG=

ESP= ENG=

Familia musulmana en la puerta de su local

  ESP= ENG=

ESP= ENG=

ESP= ENG=

Leyenda comunista en una de las calles. Sería muy interesante saber lo que dice ¿alguien lo sabe?

ESP=  ENG=

Templos, estupas y cordilleras

Nepal es un país con 26 millones de habitantes en el que conviven diferentes etnias, razas, culturas y religiones. Es un ejemplo de tolerancia y armonía. Hinduismo y budismo son las dos religiones principales, que se mezclan en muchos casos en la zona del valle de Katmandú, aunque también hay una pequeña población musulmana y algunos cristianos.

La religión impregna todas y cada una de las actividades diarias de la gente. En cada rincón se encuentran grandes y pequeños templitos improvisados, ofrendas de flores y velas. Los símbolos tienen una gran importancia. Paseando por las calles a cualquier hora uno se topa con hombres y mujeres realizando sus ritos en busca de bienestar, prosperidad y la salvación del alma.

ESP=  ENG=

Templo que descubrimos por casualidad en una plaza de Katmandú

ESP=  ENG=

Ofrendas y rituales

ESP= ENG=

En Nepal hay numerosos lugares sagrados y de peregrinación. Para los hinduistas el templo más famoso y venerado es el de Pashupatinath, a la orilla del río sagrado Bagmati, en Katmandú. Desafortunadamente, los turistas no pueden entrar al templo pero se pueden visitar las zonas aledañas. Como ya os comentamos en una entrada anterior, nos quedamos sin verlo porque el precio nos pareció excesivo.

El que sí visitamos fue Swayambhunath, también conocido como el templo de los monos. Está en una colina desde la que se ve toda la ciudad, cuando la capa de contaminación lo permite. Para llegar hay que atravesar el barrio tibetano, un barrio agradable lleno de colegios internacionales y caserones, y una vez alcanzado el recinto hay que subir los 365 escalones que llevan al templo. Sin duda, merece la pena el esfuerzo.

ESP=  ENG=

Templo de los monos

ESP= ENG=

ESP= ENG=

Como son sagrados tienen piscina

El valle de Katmandú es un tesoro que contiene monumentos, templos y monasterios de una gran riqueza artística y arquitectónica. Siete de ellos han sido clasificados como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, entre ellos las tres plazas reales o “Durbar Square”: una en el mismo centro de Katmandú, otra en Patan (barrio de Lalitpur) y la tercera en Bhaktapur, a las afueras de la ciudad. Las tres son una maravilla, no solo por la belleza de sus monumentos sino porque allí los nepaleses van a pasear, celebran sus fiestas, se reúnen en los mercados, contemplan lo que sucede en la plaza y son pura ebullición y alegría.

ESP= ENG=

Gente pasando la tarde en la Durbar Square

ESP= ENG=

Gente sentada en un templo de la Durbar Square

La plaza de Katmandú es la más grande y bulliciosa. Nos gustaba entrar y sentarnos en lo alto de algún templito a contemplar lo que pasaba más abajo. Puedes pasarte horas sin darte cuenta. Pero la de Patan es sin duda la que más nos impactó. Está llena de templos bellamente decorados por artesanos Newari, los habitantes originarios del valle. Tuvimos la suerte de estar allí la noche de la celebración del nacimiento de Buda y había grupos de mujeres que iban vestidas con saris del mismo color y llevaban velas encendidas, preparadas para salir en procesión por la ciudad.

ESP= ENG=

ESP=  ENG=

El barrio de Patan tiene un encanto especial. Según algunos registros históricos, era la ciudad más antigua del valle y se anexionó a Katmandú a medida que esta última fue creciendo pero eso no ha impedido que preserve toda su autenticidad. Es un placer pasear por las calles típicas, con tienditas diminutas, banderas de colores y templos en cada esquina. Ya entrada la noche y de regreso al hotel pasamos por el Templo de Oro, otra de sus maravillas. A esas horas estaba cerrado pero en su interior se veían luces. Alguien nos vio mirando entre las rejas y vino a abrirnos la puerta y nos invitó a pasar. Al entrar nos quedamos estupefactas por la belleza del sitio. Toda la decoración era de madera y oro, estaban representados los dioses del hinduismo y había espejos, una barandilla de madera y un patio central donde estaban sentadas un grupo de personas rezando y celebrando el nacimiento de Buda. No nos atrevíamos ni a movernos para no molestar pero entonces se levantó otro hombre y empezó a explicarnos el significado de las figuritas y a preguntarnos quiénes éramos, con esa amabilidad que les caracteriza y que te hace sentir como en tu casa. Cuando terminaron de rezar repartieron unas galletas con un arroz amargo con leche, muy rico. No sabía si nos lo daban para ofrecérselo a Shiva o para comérnoslo pero cuando miré a Nurita era demasiado tarde, ya le había hincado el diente a la primera galleta con arroz. Después nos acompañaron a coger un taxi de vuelta y nos invitaron a volver al día siguiente. ¡Tan simpáticos!

ESP=  ENG=

En uno de los miniportales de Patan

ESP= ENG=

Una calle del barrio de Patan

ESP= ENG=

ESP= ENG=

Patan Durbar Square

ESP= ENG=

ESP= ENG=

Uno de los templos de Patan Durbar Square visto desde el Museo

 ESP= ENG=

ESP=  ENG=

Patan Durbar Square

ESP=  ENG=

Niños tocando los tambores en un patio de Patan

ESP=  ENG=

Ceremonia nocturna en el Templo de Oro, Patan

ESP= ENG=

Casa con decoración típica newari en Bhaktapur

ESP= ENG=

Arquitectura típica, Bhaktapur

ESP= ENG=

ESP=  ENG=

Patio típico, Bhaktapur

ESP=  ENG=

Y para finalizar, como no pudimos ver las montañas en Langtang por el mal tiempo decidimos ir a probar suerte a Nagarkot, un pueblo a unos 30 kilómetros de Katmandú desde donde hay unas vistas increíbles de los Himalayas, cuando el tiempo acompaña. El recorrido hasta allí es bastante bonito y muy verde pero el pueblo parece construido para que los turistas ricos se dejen la pasta en hoteles de lujo que les permita ver las montañas al amanecer. Nos costó encontrar un lugar honesto donde alojarnos pero mereció la pena. Encontramos un restaurancito donde probamos una cena deliciosa (con chinches incluidas, que me dejaron el culo muy perjudicado) y aunque las nubes no nos dejaron ver más que una silueta tenue de las montañas nos encantó la vista y la excursión por los alrededores que hicimos al día siguiente. Y así, con las ganas de volver para visitar otros sitios maravillosos de este país, nos despedimos de Nepal.

ESP=  ENG=

Vista de la cordillera del Himalaya desde Nagarkot